Al borde del suicidio, no sé cómo he podido conducir con mi hijo protestando todo el camino y yo hecha polvo, desayuné otra vez en un bar panadería para coger fuerzas y cuando llegué a casa me tomé un zumo de naranja y me acosté, he dormido un par de horas y esa ha sido mi salvación
No hay comentarios:
Publicar un comentario